Los setos recortados aportan orden, intimidad y estructura al jardín, pero un recorte demasiado frecuente o profundo puede debilitarlos. Antes de empezar, observa la especie, la época de crecimiento y el estado de la planta. No todos los setos responden igual: los de hoja perenne y los caducifolios tienen ritmos distintos.
Utiliza herramientas limpias y bien afiladas para conseguir cortes nítidos. Recorta poco y de forma regular, evitando llegar a la madera vieja si la especie no rebrota con facilidad. Conviene dar al seto una forma ligeramente más ancha en la base que en la parte superior; así la luz llega también a las ramas inferiores y se reduce el riesgo de que se queden desnudas.
Evita las jornadas de calor intenso y las épocas de heladas. Tras el trabajo, retira los restos y revisa que no queden ramas rotas o enfermas. Si el seto está muy descompensado, es preferible corregirlo gradualmente en varias intervenciones. Un mantenimiento moderado conserva la densidad y permite que las plantas sigan creciendo con vigor.

C. León Felipe, 7A, 1Izd
633623913