El romero es un arbusto mediterráneo aromático, muy adecuado para jardines soleados y espacios con poca disponibilidad de agua una vez establecido. Prefiere un suelo ligero y bien drenado; el exceso de humedad alrededor de las raíces puede favorecer su deterioro. Escoge una ubicación luminosa y deja espacio suficiente para que circule el aire entre las ramas.
Durante el primer periodo tras la plantación, riega con regularidad para ayudar al enraizamiento, sin mantener el terreno encharcado. Después, adapta el riego al clima y al suelo, dejando que la superficie se seque entre aportes. No necesita podas intensas: tras la floración o cuando termine el crecimiento más activo, recorta ligeramente las puntas para conservar una forma compacta y estimular la ramificación.
Evita cortar de forma drástica hasta la madera vieja, porque no siempre rebrotará con facilidad. Retira ramas secas o dañadas y limpia las herramientas antes de pasar de una planta a otra. Con sol, drenaje y recortes moderados, el romero puede mantenerse vigoroso y aromático durante muchos años.

C. León Felipe, 7A, 1Izd
633623913