Regar de forma eficiente ayuda a mantener las plantas sanas y a reducir el desperdicio de agua. La frecuencia depende de la especie, el tipo de suelo, la exposición y el tiempo; no hay una pauta única para todos los jardines.
Comprueba antes de regar
Revisa la humedad del suelo en la zona de las raíces, no solo la superficie. Si aún está húmedo, espera y vuelve a comprobar más adelante. Las macetas y los suelos arenosos suelen secarse antes que los terrenos pesados.
Aplica el agua lentamente
Riega despacio y cerca de la base de la planta para que el agua penetre, en lugar de escurrirse por la superficie. Ajusta la cantidad al tamaño de la planta y al suelo, evitando tanto el encharcamiento como los riegos muy superficiales y frecuentes.
Elige el momento y conserva la humedad
En días calurosos, suele ser mejor regar a primera hora de la mañana o al final de la tarde, evitando las horas de mayor evaporación. Una capa de acolchado puede ayudar a conservar la humedad; mantenla separada de los tallos y troncos.
Adapta el riego
Ten en cuenta las lluvias, la estación y las necesidades de cada especie. Observa las plantas y ajusta la pauta: el marchitamiento puede deberse a varias causas, así que comprueba la humedad antes de añadir agua.

C. León Felipe, 7A, 1Izd
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